EN NAVIDAD, SEAMOS BUENA NOTICIA DE GOZO Y PAZ PARA LA HUMANIDAD

Es Noche Buena, Jesucristo es la luz verdadera que resplandece con claridad en nuestro corazón. Es Navidad, Jesucristo nace en nuestra sociedad para ser buena noticia para todos los pueblos.

Felicidades y bendiciones desde el portal de Belén a toda la familia diocesana de Saltillo. Damos gloria a Dios por su amor y deseamos la paz de Dios a toda persona de buena voluntad.

Si hemos sentido que caminábamos en medio de tinieblas, hoy vemos una gran luz que resplandece en nuestro mundo. No hemos sido creados para la opresión de la tristeza, ni para la esclavitud del dolor. Tampoco estamos hechos para el egoísmo indiferente ni para el odio que destruye. Hoy nace el Mesías, y este niño envuelto en pañales en la sencillez de un pesebre nos enseña que Dios llega para inspirar confianza, bendecir con su presencia, animar con su gracia. Jesús Niño nos recuerda nuestra vocación a la libertad gozosa, la generosidad altruista y el servicio que edifica al hermano.

¿Tenemos dudas sobre el sentido de nuestra vida? Él es Consejero admirable. ¿Sentimos la impotencia de nuestras fuerzas? Él es Dios poderoso. ¿Experimentamos la orfandad del abandono? Él es Padre sempiterno. ¿Nos amenaza la guerra cruel de la injusticia y la corrupción? Él es Príncipe de paz. Su nombre es Jesús, el Verbo divino que habita con nosotros, y trae la salvación que anhelamos y que sólo Dios puede ofrecer.

Es noche de luz divina que trae gozo y paz a quienes proclaman con su vida el gran amor de Dios. Es día de cantos y alabanzas al Señor por las bendiciones que nos da y la vida que nos comparte. Es día de fiesta familiar, de regalos espirituales que nos hacen mejores personas; día de fiesta que nos motiva a vivir de manera sobria, en santidad y justicia, con fidelidad a Dios y practicando el bien.

Nuestra condición humana se ha desposado con el amor divino, estamos unidos a Dios y nuestro gozo es crecer en plena comunión con Él. Dios nos muestra su amor y su lealtad con el nacimiento de Jesús, la Luz verdadera que ilumina a toda persona en este mundo, y nos invita a ser hijos de Dios, a nacer con Él, no de la sangre ni de los deseos de la carne, sino por la gracia de Dios. De Jesús recibimos gracia sobre gracia, bendiciones sobre bendiciones, y en esta Navidad estamos llamados a corresponderle.

¡Vivamos esta fiesta de Navidad con un horizonte de fe comprometida: seamos en verdad cristianos, ayudando a los hermanos y promoviendo los valores del Reino de Dios!
¡Vivamos esta fiesta de Navidad con esperanza alegre: rechacemos tristezas y enojos que nos encierran en la soledad, abramos nuestro espíritu al amor y salgamos al encuentro del abandonado!
¡Vivamos esta fiesta de Navidad con el impulso divino de la caridad: seamos los mensajeros de Dios que nuestro mundo necesita, seamos esa buena noticia que vence la maldad y produce gozo auténtico en el corazón de las personas!

Que nuestro anhelo de felicidad no se instale en este mundo, sino que se arraigue en Jesucristo. Que sea Dios nuestro gozo y la fuente de nuestra paz en esta Navidad y en toda nuestra vida.

Mons. Hilario González García, Obispo de Saltillo